En teoría, el ojo humano es capaz de distinguir millones de colores, mientras que los dispositivos de medición especializados solo consiguen distinguir miles de colores. ¿Tiene sentido su uso para determinar tonos de color?
La percepción del color no es una ciencia exacta. Y este es precisamente el origen de la existencia de los colorímetros, aparatos que determinan matices de color basándose en mediciones físicas objetivas. Ninguna proyección de sombras, ninguna reflexión de color, pero tampoco emociones, daltonismo ni noches de juerga que empañen las lentes o influyan sobre la percepción. Pero, ¿qué calidad ofrecen realmente estos equipos? Hemos sometido dos colorímetros a una prueba práctica.
"ColorCatch 2" del fabricante suizo Colorix se entrega en una modesta caja negra. Solo tiene un botón para su manejo. Antes de realizar la primera medición, el aparato nos pide que lo calibremos, para lo que utilizaremos las tres tarjetas de calibración que se entregan al efecto. Un clic y ya está listo para medir. Colocamos el aparato sobre el fondo, lo protegemos de la radiación solar directa o incidencia lateral de luz y hacemos nuevamente clic. ¡Listos! Finalmente, el dispositivo nos muestra en pantalla dos tonos de color en forma de texto. Corresponden al tono buscado o son los que más se le parecen dentro del espectro del muestrario de color almacenado.
En el caso de colores NCS, el colorímetro indica simultáneamente el número de página del muestrario de color. Resulta muy práctico, sobre todo porque el fabricante recomienda verificar la coincidencia con el muestrario de colores impreso. Los tonos de colores NCS y RAL están incluidos en el paquete estándar, aunque el usuario puede adquirir otras librerías de colores en línea por entre 18 y 29 euros cada una, y cargarlas en el dispositivo. El modelo inmediatamente superior, ColorCatch 3, incorpora una interfaz Bluetooth que permite cargar los colores identificados en una aplicación (App) para realizar comparaciones de colores sencillas en el iPhone, iPod o iPad.
El instrumento de medición "Capsure" de la americana X-Rite se distribuye en Alemania bajo licencia a través de cuatro(!) fabricantes. En consecuencia, en el país es más conocido como "ColorStick Capsure" (Alligator), "Pablo Digital 1625" (Brillux), "Buntstift 3D" (Caparol) o "Colorado" (Sikkens). El hardware de los cuatro dispositivos es idéntico, pero se diferencian por su funcionalidad y por los muestrarios de color integrados.
El detalle que más llama la atención del "Capsure" es la empuñadura lateral y los botones de goma, así como su pantalla multifunción en color. A diferencia del "ColorCatch 2", que los muestra como texto, los colores medidos se muestran como una superficie de color. Además, también puede utilizarse como lupa y como vista previa del fondo que se medirá; una ventaja incuestionable, como se demostrará más adelante. La superficie de calibración se encuentra en el lado interior del cierre deslizante, que actúa al mismo tiempo como protector del objetivo.
El dispositivo ofrece de fábrica muchas más funciones que el modelo de Colorix: medición de muestras multicolores y estructuras textiles, tres posiciones de abertura para medir superficies de color pequeñas, preajuste de distintos tipos de luz así como almacenamiento textual y mediante voz –solo por nombrar algunas. Si se desea, la pantalla puede mostrar las armonías de color correspondientes al tono identificado. También en este caso, el fabricante nos recomienda que comprobemos el color identificado por el aparato con las colecciones de colores impresos.
Los colorímetros determinan con total objetividad el color del fondo bajo distintas condiciones de luz; si es necesario, incluso de noche. Ambos aparatos lograron determinar con un 90% de precisión los tonos de color de las muestras RAL y NCS usadas para las mediciones de prueba.
Los dos aparatos de prueba nos llegaron en su embalaje original directamente a través del fabricante y del distribuidor respectivos. Desembalar, leer las instrucciones rápidas, realizar la primera medición… en apenas cinco minutos, ambos colorímetros habían identificado satisfactoriamente el color de las puertas de nuestro despacho como RAL 5007. Sin embargo, el fabricante X-Rite recomienda, antes de poner en marcha el "Capsure", instalar el software que se entrega en el PC y cargar la batería del colorímetro mediante un cable USB. La carga de la batería duró unas cuatro horas. El dispositivo "ColorCatch 2", que funciona a pilas, no requiere este paso previo y se puede utilizar de inmediato.
Para verificar la calidad de las mediciones, realizamos 100 mediciones sobre un muestrario NCS de colores lisos y opacos y otras 28 mediciones de distintos tonos RAL. Los colorímetros devolvían una concordancia tras otra: "ColorCatch 2" consiguió una coincidencia exacta en un 93% de los casos, mientras que el modelo "Capsure" alcanzó un 98% de precisión. Los casos de incertidumbre se dieron en tonos de negro oscuro y pastel claro. Nos pareció muy positivo que ambos colorímetros son capaces de distinguir con gran fiabilidad tonos muy cercanos entre sí dentro del espectro. Conclusión: en superficies pintadas planas, ambos dispositivos son extremadamente fiables.
La segunda prueba se realizó al amanecer sobre una superficie de fachada con revoque áspero de 3 milímetros. Esta prueba sacó a la luz otra ventaja de estos dispositivos en contraste con las mediciones anteriores basadas en muestrarios de colores. Puesto que tienen una fuente de luz propia, se pueden utilizar en condiciones de luz difusa, incluso en la oscuridad. Es una característica que apreciarán aquellos que, por ejemplo, deban determinar el color de una fachada al anochecer.
La gran aspereza del revoque mineral y la irregularidad asociada de la superficie pusieron los colorímetros al límite de su capacidad. Ante estas condiciones difíciles, el modelo "Capsure" demostró tener una gran ventaja: la vista previa en la pantalla en color nos permitió seleccionar para la medición puntos salientes con un color lo más uniforme posible. De este modo, el dispositivo logró devolver el mismo tono de color en todas las mediciones. Solo una vez se desvió ligeramente, y únicamente porque nos fijamos intencionadamente en una depresión del revoque. El "ColorCatch 2" no ofrece esta posibilidad y las mediciones se realizan al azar: ahora un punto elevado, ahora una depresión. La consecuencia es que, en cinco mediciones realizadas, obtuvimos cinco colores diferentes.
En la siguiente disciplina, la medición de papeles pintados de fibra gruesa, esta cualidad negativa no volvió a afectar al dispositivo "ColorCatch 2". En cinco mediciones devolvió con total fiabilidad el mismo valor. Esto nos hace pensar que el colorímetro llega a su límite cuando se presentan irregularidades de entre uno y dos milímetros. Por su parte, el colorímetro "Capsure", gracias a su posibilidad de previsualización, domina incluso las superficies más ásperas.
Por supuesto, los colorímetros no se limitan a identificar y mostrar los tonos de color que se encuentran en su memoria. De serie, ambos incluyen la colección NCS con unos 2.000 matices de color, así como otros 200 tonos RAL Classic. Además, el modelo "Capsure" incluye otros 1.700 tonos de la colección RAL Design. En nuestras pruebas, estos muestrarios fueron suficientes para lograr resultados satisfactorios. En la práctica, es posible ampliar la variedad de colores añadiendo colecciones adicionales de los fabricantes. Así, pueden llegar a almacenar 6.000 tonos de color o incluso más, un factor que los convierte en todo un acierto como instrumento de marketing y consulta para pintores y estucadores.
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