Es increíble cómo del 31 de diciembre al 1 de enero nos aflora ese sentimiento de que las cosas van a cambiar y serán mejores.

Es importante ser optimistas y visualizar y desear lo mejor, pero más importante es saber qué pasos tomaremos este nuevo año para hacer realidad lo que deseamos y aceptar que finalmente nosotros somos los responsables de tomar las decisiones y acciones para llegar a las metas que nos imaginamos. Un año termina, un año comienza.

Termina un año, un año lleno de experiencias vividas, un año con nuevos conocimientos, un año repleto de nuevos y viejos amigos. La vida es un ciclo sin fin que no nos da tregua y pasamos de lo viejo a lo nuevo casi sin darnos cuenta.

Hoy nuestra querida ATDL delinea un cambio de rumbo con base en los mismos valores que la vio nacer. La renovación de aire con el mismo compromiso para cambiar y permanecer.

Te invito a reflexionar sobre el año que terminó para que podamos, juntos, poder reescribir un capitulo nuevo para la ATDL en el 2020.

“El carácter no se desarrolla en la serenidad y la tranquilidad. Sólo a través de experiencias de incertidumbre podemos fortalecer el alma, aclarar nuestra visión, obtener inspiración para nuestras ambiciones y alcanzar el éxito”: Anónimo.

Este año que finaliza, ha servido para hacernos conscientes de que estamos presenciando la transformación de nuestra querida organización que nos permitirá como asociación seguir trascendiendo fronteras.

Sólo de la comprensión profunda y auténtica de los grandes problemas que hoy transita la industria gráfica vendrán las grandes soluciones.

Por ello, creo que, innovación, sacrificio y perseverancia serán las cualidades con las cuales deberemos afrontar los retos de un 2020 que seguramente nos seguirá encontrando unidos y comprometidos.

En nombre del equipo editorial de la revista, no me queda más que desearles una feliz navidad y un próspero año nuevo.

Christian G. Molina

Jefe de producción LVI